ERA5: ¿qué es un reanálisis climático?
ERA5 es el reanálisis climático producido por el CEPMPM (ECMWF) para el Copernicus Climate Change Service: una reconstrucción físicamente coherente del estado de la atmósfera terrestre, hora a hora, desde 1940, servida en una malla de 0,25° — unos 28 kilómetros.
Ni una medida ni un modelo: los dos
Un reanálisis no es un registro de estación, y tampoco es una simulación. Es la combinación de ambos: se toma un modelo moderno de predicción meteorológica y se le hace reproducir todo el pasado, inyectándole en cada paso de tiempo todas las observaciones disponibles en esa fecha — estaciones en superficie, boyas, buques, radiosondeos, aviones y satélites a partir de los años setenta.
El modelo aporta la coherencia física y rellena los huecos; las observaciones lo devuelven permanentemente hacia lo que realmente se midió. El resultado es una malla completa, sin ningún hueco, allí donde las redes de estaciones dejan continentes enteros casi vacíos.
La palabra «análisis» viene de la meteorología: así se llama el estado inicial reconstruido antes de cada predicción. «Re-análisis» significa que todos esos análisis del pasado se han rehecho de una vez, con una misma versión del modelo — y es ese último punto el que da valor al ejercicio.
Por qué una sola versión del modelo lo cambia todo
Los modelos meteorológicos operativos se mejoran continuamente. Si se apilaran los análisis producidos a lo largo de las décadas, cada mejora crearía un escalón artificial en la serie — y un escalón es indistinguible de un cambio de clima.
Al reproducir todo el pasado con una versión congelada, un reanálisis elimina esa fuente de tendencias falsas. Es lo que permite comparar 1950 con 2020 sin que la comparación trate sobre todo del progreso de la modelización.
La coherencia no es perfecta por ello: la cantidad y la calidad de las observaciones sí han cambiado enormemente. La era satelital está mucho mejor restringida que los años cuarenta, y las regiones polares u oceánicas del principio del periodo se apoyan más en el modelo que en la medida.
La malla y lo que implica
Circulan dos cifras y las dos son correctas. La resolución NATIVA del modelo que produce ERA5 ronda los 31 kilómetros; el archivo, en cambio, se distribuye en una malla regular de 0,25° de lado, unos 28 kilómetros, y es esa malla la que consulta este sitio. Lo que hay que retener es el orden de magnitud: unas decenas de kilómetros.
Cada celda lleva un valor único, que representa la media sobre esa superficie — no el valor del centro ni el de un punto concreto.
Las consecuencias son concretas. Dos ciudades separadas por veinte kilómetros caen a menudo en la misma celda y comparten por tanto exactamente el mismo dato. Un relieve marcado queda suavizado: un valle y la cresta que lo domina se promedian juntos, aunque no tengan el mismo clima. Una isla de calor urbana, que se juega en unos pocos kilómetros, no aparece.
Por esa razón este sitio no anuncia diferencia entre dos ciudades por debajo de medio grado: bajo ese umbral se lee la resolución de la malla, no una diferencia de clima.
Para qué ERA5 es la herramienta adecuada — y para qué no
ERA5 es excelente para medias, acumulados, tendencias largas y comparación entre regiones del mundo. En esos usos, su cobertura homogénea y su profundidad temporal no tienen equivalente público.
En cambio es la herramienta equivocada para un microclima, para un extremo muy local o para cualquier uso que exija el dato de una estación nombrada: un contrato que estipula «la estación de tal aeropuerto» necesita esa estación, no una media de celda. Los récords que muestra este sitio son récords de celda ERA5: coherentes entre sí y en todo el mundo, pero no coincidirán exactamente con los récords oficiales de un servicio meteorológico nacional, que se basan en termómetros.
Licencia y procedencia
ERA5 la produce el CEPMPM (ECMWF) en el marco del Copernicus Climate Change Service (C3S) y se redistribuye bajo licencia CC-BY 4.0. Eso es lo que permite a este sitio recalcular, formatear y republicar libremente estos datos, a condición de citar la fuente — cosa que hace cada página.
Lo que aporta Climate Memory no es, por tanto, el dato bruto, que es público: es el cálculo de normales, tendencias e indicadores sobre decenas de miles de localidades, y su presentación legible.